Ciudad de México.— Muchos padres han vivido la frustración de ver que sus hijos no quieren probar ciertos alimentos.
La escena es cotidiana. Los pequeños rechazan algún alimento que no les gusta y son calificados en México como “melindrosos” por estos disgustos.
Los vegetales, los sabores nuevos o texturas distintas suelen generar rechazo. Ante esto, se tiende a pensar que el problema es culpa de la crianza. Sin embargo, estudios recientes sugieren que este comportamiento podría tener un origen genético.
La influencia genética en la alimentación selectiva
Investigadores de la Universidad College London (UCL) analizaron datos del proyecto Gemini, una cohorte de más de 4 mil 800 pares de gemelos nacidos en Inglaterra y Gales. El estudio siguió a los niños desde los 16 meses hasta los 13 años y evaluó la “comida quisquillosa” (“fussy eating”) mediante cuestionarios.
Los resultados mostraron que la selectividad alimentaria aumentó hasta los siete años y luego redujo ligeramente hacia los 13 años.
Pero lo más importante fue que la mayoría de la variabilidad entre niños se explicó por factores genéticos: en muchas fases superó el 70% de influencia hereditaria.
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A medida que los niños crecían, la carga genética aumentó. Según el estudio, la influencia compartida del entorno familiar fue significativa en los primeros años, pero disminuyó con el tiempo, mientras que el ambiente único de cada niño ganó peso desde los cinco años en adelante.
Cómo los padres respondieron: presión vs comprensión
Los mismos investigadores exploraron cómo reaccionaban los padres ante las diferencias de apetito entre gemelos.
En un análisis publicado por el International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity, vieron que los padres tendían a ejercer más presión para que comieran con los gemelos que mostraban menos interés en la comida.
En concreto, cuando un niño comía más despacio, mostraba menos disfrute o era más “quisquilloso”, su hermano idéntico sí podía tener un apetito más marcado.
Los padres respondían con más presión al que parecía menos motivado para comer.
Pero el estudio también sugiere que esa presión no siempre es positiva. Forzar a un niño a comer podría reforzar su resistencia. En cambio, crear un ambiente relajado y ofrecérselo sin insistir parece más efectivo para fomentar la exploración de nuevos sabores.
La genética desde edades tempranas
El origen de esa selectividad puede rastrearse incluso en los primeros meses de vida. En un análisis de gemelos en lactancia, los investigadores encontraron que ciertos rasgos apetitivos, como la lentitud al comer o la sensibilidad a la saciedad, ya mostraban un alto grado de heredabilidad.
Por ejemplo, “slowness in eating” alcanzó una heredabilidad estimada del 84%, mientras que la “responsividad a la saciedad” presentó un 72%.
Estos resultados indican que desde muy pequeños, algunos niños nacen con una predisposición biológica que influye en cómo se relacionan con la comida.
No todo depende de los genes: el papel del entorno
Aunque la genética tiene un peso considerable, el estudio Gemini también encontró que el entorno no es irrelevante.
Durante la niñez temprana, los factores compartidos por los gemelos contribuyeron a su comportamiento alimentario, lo que indica que lo que se come en casa sí importa.
Además, la forma en que los padres alimentan a sus hijos varía según el carácter de cada niño. Según la investigación, la presión fue la práctica parental que más cambió dependiendo del apetito de cada gemelo.
Este hallazgo podría orientar intervenciones para ayudar a las familias a manejar la alimentación sin generar estrés ni culpa.
Estrategias para padres en favor de los niños: paciencia, variedad y exposición sin presión
Basándose en los hallazgos, los expertos recomiendan que las familias ofrezcan una gran variedad de alimentos en casa desde la infancia.
No se trata de insistir, sino de exponer al niño varias veces a un alimento nuevo: según algunos expertos, puede requerirse hasta 15 exposiciones antes de que lo acepte.
También es útil crear momentos tranquilos para comer, sin distracciones ni presiones, enfocándose en compartir la comida más que en la cantidad. Esto promueve un ambiente emocionalmente seguro.
Además, el estudio sugirió que no es recomendable que los padres se culpabilicen. El rechazo a ciertos alimentos puede ser parte del temperamento biológico del niño, más que un reflejo del estilo de crianza.
Mirada a futuro
La investigación del estudio Gemini abrió la puerta a nuevas formas de entender la relación entre herencia y alimentación infantil.
Si bien los genes explican una parte importante del comportamiento alimentario, los expertos dijeron que todavía es posible intervenir desde el entorno.
Por ello, los programas de nutrición infantil podrían mejorar si consideran tanto la biología del niño como sus experiencias personales. Ofrecer apoyo a los padres sin culparlos puede ser una estrategia clave.
JAHA
Ciudad de México.— Con la llegada de las fiestas de fin de año, el recalentado se vuelve parte habitual de la mesa familiar.
Platillos preparados con anticipación reaparecen durante varios días, acompañando convivios y reuniones propias de la temporada.
Aunque esta práctica es común, autoridades sanitarias advierten que un manejo inadecuado del recalentado puede provocar riesgos a la salud.
La Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México señaló que los alimentos mal conservados pueden contaminarse con bacterias peligrosas.
Dejar comida a temperatura ambiente por periodos prolongados favorece la proliferación de microorganismos que provocan infecciones gastrointestinales.
Por ello, especialistas insisten en seguir medidas básicas de almacenamiento, refrigeración y recalentamiento.
En redes sociales oficiales, la Secretaría de Salud capitalina explicó que no es necesario esperar a que la comida se enfríe para refrigerarla.
La dependencia aclaró que los refrigeradores actuales resisten el resguardo de alimentos calientes sin sufrir daños.
También recomendó dividir grandes cantidades de comida en recipientes pequeños para acelerar su enfriamiento dentro del refrigerador.
Esta práctica reduce el riesgo de contaminación bacteriana y mejora la conservación de los alimentos preparados.
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Riesgos del recalentado y por qué aumentan en diciembre
El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica reporta más de 3.4 millones de casos anuales de infecciones intestinales en México.
Datos difundidos por Mass General Brigham indican que estas cifras suelen aumentar durante diciembre.
El repunte se relaciona con el manejo inadecuado de alimentos durante reuniones y celebraciones prolongadas.
Las bacterias más comunes asociadas a intoxicaciones alimentarias son Salmonella y Escherichia coli.
Información citada por Milenio señala que el riesgo crece cuando los alimentos permanecen varias horas a temperatura ambiente.
Abeer Bader, nutricionista de Mass General Brigham, explicó que las reuniones familiares incrementan la manipulación de los platillos.
La especialista advirtió que mezclar ingredientes crudos con cocidos eleva las probabilidades de contaminación cruzada.
Otro error frecuente es recalentar de forma insuficiente las sobras.
Para eliminar microorganismos patógenos, los alimentos recalentados deben alcanzar una temperatura interna de 74 grados Celsius.
Este parámetro aplica para guisos, carnes y platillos preparados con antelación.
El pavo, uno de los alimentos más consumidos en diciembre, requiere especial atención durante su almacenamiento y recalentamiento.
Autoridades sanitarias recomiendan evitar dejarlo fuera del refrigerador después de la cena.
Cuánto tiempo se puede guardar la comida y cómo prevenir infecciones
La seguridad alimentaria depende de reglas claras durante el almacenamiento del recalentado.
Ningún alimento cocinado debe permanecer fuera del refrigerador por más de dos horas.
Si los platillos permanecen toda la cena sobre la mesa, el riesgo de crecimiento bacteriano se vuelve crítico.
Mass General Brigham recomienda consumir las sobras refrigeradas en un máximo de tres a cuatro días.
Cuando se preparan grandes cantidades que no se consumirán pronto, especialistas sugieren congelar los alimentos.
Esta medida ayuda a frenar la proliferación de bacterias y prolonga su vida útil.
Además del recalentado, autoridades recomiendan extremar medidas de higiene durante las fiestas.
La limpieza de manos y superficies antes de cocinar resulta fundamental para prevenir enfermedades.
La descongelación adecuada también es clave.
Expertos recomiendan hacerlo en agua fría, cambiándola cada 30 minutos, o en microondas si se cocinará inmediatamente.
Evitar la contaminación cruzada reduce riesgos.
Se aconseja usar tablas distintas para carnes y verduras, y lavar utensilios tras manipular alimentos crudos.
Las temperaturas internas de cocción también son relevantes.
Carne de res, cerdo, ternera y pescado deben alcanzar 62.7 grados Celsius.
Las carnes molidas requieren 71 grados.
El pollo, pavo y las sobras deben llegar a 74 grados, según recomendaciones sanitarias.
JAHA
Estilo
Cena de Año Nuevo sin culpa: Nutrióloga da las claves para disfrutar el ‘apapacho’ familiar
La comida en México es sinónimo de amor
Ciudad de México.- La llegada del Año Nuevo en México no sólo representa el cierre de un ciclo, sino también uno de los momentos de mayor disfrute con la familia a través de la comida. Sin embargo, la preocupación por la báscula suele opacar el festejo. De acuerdo con la nutrióloga Rebeca Hernández Rico, es posible disfrutar de la cena sin que esto se traduzca en un aumento drástico de grasa corporal.
La alimentación como “apapacho” familiar
En la cultura mexicana, sentarse a la mesa es mucho más que nutrir el cuerpo; es nutrir el alma, expresó la nutrióloga en una entrevista televisiva. La especialista destaca que prohibir alimentos en estas fechas es un error común que genera ansiedad.
“Recordemos que en México parte de la convivencia, parte del compartir también tiene que ver con la alimentación. Entonces, más allá de restringir, hay que aprender a equilibrar ese tipo de alimentos”.
Para la nutrióloga, el 31 de diciembre y el 1 de enero deben ser días de disfrute total:
“Es estar juntos todos en familia, un momento especial, y la alimentación es parte de eso”.

¿Cómo evitar subir de peso en la cena de Año Nuevo?
Uno de los grandes mitos es que se debe ayunar todo el día para “tener espacio” para la cena. La nutrióloga advierte que esto es contraproducente, ya que llegamos con un hambre voraz que anula la señal de saciedad.
Para evitar el “atascón”, la experta sugiere:
- Desayuno y comida con proteína: Iniciar el día con huevo a la mexicana y comer pechuga con ensalada. Esto ayuda a “ahorrar carbohidratos” para la noche.
- El truco del plato: Servirse la botana (papas, chocolates, semillas) en un plato en lugar de picar directamente de la mesa. “Algo pasa con tu cerebro que cuando tú observas el plato, tu cerebro está entendiendo que ya está satisfecho”, explica.
- Porciones pequeñas: Es mejor servirse poco de tres platillos distintos y, si hay más hambre, repetir después de un tiempo. Esto da margen a que el estómago mande la señal de saciedad al cerebro. “En nuestra cultura aprendimos que debemos comernos todo lo que hay en el plato”.
El alcohol y la retención de líquidos: El tip del suero
El aumento de peso en diciembre no siempre es grasa; gran parte es inflamación. El alcohol deshidrata el organismo y, como mecanismo de defensa, el cuerpo retiene agua.
Para combatir la famosa “resaca” y la hinchazón, Rebeca Hernández Rico comparte un consejo de oro: tomar electrolitos o suero antes de empezar la fiesta.
Al mantener el cuerpo hidratado desde antes, evitamos que el organismo entre en modo de “protección” y retenga líquidos. Además, sugiere alternar cada copa de alcohol con un vaso de agua natural y preferir mezclarlo con agua mineral y no conrefrescos con azúcar.
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La estrategia de la “dieta de compensación”
Si bien la cena es libre, el secreto está en los días posteriores. La nutrióloga explica que el adipocito (la célula de grasa) tarda entre 8 y 9 días en formarse. Por ello, lo que comas el 31 de diciembre se verá reflejado hasta el 6 de enero.
El uso de enzimas digestivas
Para revertir el exceso antes de que se convierta en grasa, se recomienda una dieta de compensación basada en enzimas digestivas como la papaína y la bromelina.
- Días libres: 31 de diciembre, 1 y 2 de enero.
- Días de compensación: 3, 4 y 5 de enero (antes de la Rosca de Reyes).
- Alimentos clave: Papaya y piña, combinadas con yogur o proteína para evitar picos de glucosa.
“Lo que vamos a hacer es una curva… esto nos va a ayudar tanto a sacar la retención de líquidos como a no producir ese adipocito”, precisa la especialista.
Finalmente, Hernández Rico hace un llamado a la consciencia: comer con atención, observar nuestro plato y disfrutar del encuentro familiar sin el peso de la culpa, recordando que la salud se construye con hábitos sostenibles y no con restricciones temporales extremas.
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Estilo
Pediatra explica por qué no debes dar jarabe para la tos a los niños
“No existe el jarabe mágico”
Ciudad de México.- En plena temporada invernal, cuando los resfriados y la tos son frecuentes en los niños, el pediatra mexicano Alberto Estrada Retes recordó a los padres que no existe un jarabe que “quite la tos” y que, en muchos casos, estos productos pueden empeorar el problema. Desde sus redes sociales, el especialista envió un mensaje claro, con humor y empatía, sobre cómo actuar ante la tos infantil.
Con su característico estilo directo, el pediatra inició su reflexión con una frase que resume la frustración que viven muchos médicos en invierno:
“¿Algún jarabe para la tos? Doc… ¡dele un jarabe que le quite la tos! Les ‘recontrajuro’, que si existiera ese jarabe para la tos, ya se los hubiera recetado”.
El especialista, conocido en Facebook por su enfoque de divulgación médica clara y cercana, enfatizó que los jarabes para la tos no solucionan el problema y que algunos incluso pueden resultar contraproducentes, especialmente en niños pequeños.
“Los jarabes para la tos, a pesar de que se venden desde que yo era niño, desde que mi abuela y mi bisabuela eran niñas… no solucionan el problema. Incluso, pueden empeorarlo, sobre todo si de verdad quitan la tos”, escribió.
La tos no es el enemigo: es una defensa del cuerpo

El Dr. Estrada recordó que la tos es un mecanismo natural de defensa del cuerpo para expulsar flemas o limpiar las vías respiratorias.
“La tos es la forma que tiene tu niño para arrojar las flemas. Los jarabes que promueven aflojar las flemas no han demostrado su eficacia. Y los que prometen quitar la tos están contraindicados casi siempre en pediatría”.
En su lugar, el especialista recomendó medidas simples y seguras:
- Mantener una buena hidratación.
- Nebulizar con mascarilla, cuando el pediatra lo indique.
Y sobre todo, insistió en la paciencia de los padres: “Paciencia con la tos y con los mocos. Es invierno”.
Cuándo acudir al pediatra
El Dr. Alberto Estrada también enlistó los casos en que es necesario buscar atención médica:
- Si la tos causa vómito, impide dormir o comer.
- Si duele al toser o se presenta en ataques nocturnos.
- En menores de seis meses o cuando hay fiebre elevada.
- Si la tos preocupa a los padres o genera ansiedad.
“Si hubiera un condenado jarabe que resolviera esa tos, todos los médicos recetaríamos el mismo. La prueba de que no sirven es que hay más de cien”, señaló con ironía.
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Un pediatra con humor y corazón
El Dr. Alberto Estrada Retes, radicado en Torreón, es uno de los pediatras más seguidos en redes sociales con más de 1.3 millones de seguidores. Autor del libro “Los niños sí vienen con instructivo”, ha logrado crear una comunidad de padres informados y empáticos, defendiendo la lactancia, la crianza con respeto y el acceso a información médica confiable.
Su personaje “la tía Gertrudis”, símbolo de los consejos caseros sin base científica, se ha vuelto parte de la cultura digital de las familias mexicanas.
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Ciudad de México.- Cada Año Nuevo llega con nuevos propósitos: hacer ejercicio, ahorrar, comer mejor o pasar más tiempo en familia. Sin embargo, cumplirlos puede ser un verdadero reto.
Aquí te compartimos recomendaciones sencillas y realistas para que tus metas de Año Nuevo no se queden solo en intenciones y logres mantener el impulso más allá de enero.

1. Ahorrar dinero sin sufrir en el intento
Define metas concretas para tus ahorros y establece un porcentaje fijo de tus ingresos cada quincena. Usa aplicaciones financieras para controlar gastos y evitar compras impulsivas. Visualiza tus objetivos —ya sea un viaje, una emergencia o una inversión—, pues tener una motivación clara ayuda a mantener la constancia.
2. Hacer ejercicio de forma realista
No necesitas pasar horas en el gimnasio. Empieza con caminatas de 20 minutos diarios, sube escaleras o bájate unas cuadras antes del transporte. Fija metas semanales pequeñas: lo importante es crear el hábito. Conforme avances, incrementa la intensidad o duración de tus rutinas.
3. Comer más saludable
Haz pequeños cambios sostenibles: sustituye alimentos procesados por opciones frescas y naturales. Planifica un menú semanal para organizar tus compras y evitar desperdicios. Reducir el consumo de refrescos o bebidas azucaradas puede ser un primer paso con grandes beneficios.
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4. Reducir el estrés y cuidar la mente
Dedica al menos 10 minutos al día a relajarte. Puedes meditar, hacer respiraciones profundas o simplemente desconectarte del trabajo. Programar momentos de descanso y actividades recreativas ayuda a mantener el equilibrio emocional.
5. Pasar más tiempo en familia
El tiempo compartido fortalece los lazos y mejora la salud emocional. Planea cenas familiares, juegos o paseos los fines de semana. Tener un calendario familiar te permitirá cumplir este propósito sin dejarlo al azar.
6. Aprender algo nuevo
Ya sea un idioma, una habilidad o un pasatiempo, el aprendizaje constante estimula la mente. Dedica al menos 15 minutos diarios a practicar. Aprovecha recursos gratuitos como videos o aplicaciones educativas. La clave está en disfrutar del proceso más que en la perfección.
7. Salir de deudas
Haz una lista de tus compromisos financieros y prioriza los más urgentes. Crea un plan de pagos realista y ajusta tu presupuesto. Evita nuevos créditos hasta liquidar los actuales. Controlar gastos innecesarios y reconocer tus avances fortalecerá tu motivación.
Pequeños pasos que harán grandes cambios el próximo Año Nuevo
Recuerda: un propósito claro y específico es más fácil de cumplir. En lugar de “bajar de peso”, define cuántos kilos y en qué plazo. Empieza con dos o tres metas realistas, celebra tus progresos y mantén la constancia.
Este 2026 puede ser el año en que tus propósitos se conviertan en logros personales, familiares y profesionales. Todo comienza con una decisión: dar el primer paso.
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