El expresidente de Cataluña, Carles Puigdemont, anunció que no pedirá asilo político en Bélgica, aunque pretende permanecer en ese país

Bruselas.— El expresidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, anunció este martes que no pedirá asilo político en Bélgica, aunque pretende permanecer en este país hasta tener seguridad de que enfrentaría un juicio justo en España.

"Este no es un problema belga. No estoy aquí para hacer política belga", afirmó en una rueda prensa muy concurrida en Bruselas.

Según Puigdemont, su presencia en la capital belga responde únicamente a la "necesidad de tener un local seguro" para continuar trabajando por la independencia de la comunidad autonómica española.

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El líder independentista se dijo víctima de un "deseo de venganza" de Madrid y denunció lo que considera una "politizacion de la justicia española".

"No hemos abandonado el gobierno. Estoy convencido, por las informaciones que he obtenido, que si permaneciera (en Barcelona) habría una nueva oleada de violencia de parte del gobierno español y no quería infligir eso a mi pueblo", afirmó.

Puigdemont aseguró que no pretende huir a la acción de la justicia, pero se dijo convencido de que su juicio en España no sería justo.

"Si tenemos la garantía inmediata de un tratamiento justo, si nos garantizan un juicio justo, independiente y con separación de poderes, como en la mayoría de los países europeos, volveríamos de forma inmediata", dijo.

Por su parte, Paul Bekaert, abogado del expresidente catalán, afirmó que su cliente no ha huido de su país ni trata de esconderse en la capital belga.

“Guardamos abiertas todas las opciones y estudiamos todas las pistas”, afirmó.

El magistrado de 68 años, que ha defendido a varios miembros de la organización separatista vasca ETA en procesos que pedían la extradición a España, admitió que es ínfima la posibilidad que el gobierno belga conceda asilo político al líder independentista flamenco.

Todos los pedidos de asilo presentados por Bekaert a favor de miembros de ETA desde los años 1990 han sido rechazados, aunque el aboga que sí logró evitar extradiciones.

Por otra parte, Bekaert consideró precipitado hablar de un incidente diplomático entre Bruselas y Madrid por la visita de Puidgemont, aunque el gobierno español “es muy susceptible en la cuestión”.

Luego de presentarse como "presidente legítimo de Cataluña", Puigdemont calificó como una "ofensiva altamente agresiva y sin precedentes" de Madrid la suspensión de la autonomía de la región y los cargos presentados en su contra, que conllevarían a una condena a 30 años de prisión.

Afirmó que el gobierno regional catalán siempre ha estado abierto al diálogo "franco", pero el gobierno español prefirió ignorar el problema independentista y "responder con la represión".

"El diálogo ha siempre sido prioridad del gobierno y del pueblo de Cataluña", sostuvo.

Respecto a las elecciones convocadas en Cataluña para el 21 de diciembre, el presidente destituido dijo aceptarlas y prometió que las enfrentará "con toda fuerza".

"Estamos totalmente de acuerdo en que votar es la manera de resolver problemas, no encarcelado políticos o ciudadanos", mencionó.

No obstante, expresó dudas sobre si el resultado de los comicios serán acatados por el gobierno de Madrid.

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Puigdemont concluyó la rueda de prensa rogando a la Unión Europea (UE) "reaccionar" delante de lo que considera un rechazo al diálogo y una afrenta a la libertad de expresión por parte del gobierno español.

Afuera del Club de Prensa de Bruselas, donde tuvo lugar la conferencia, decenas de manifestantes le aguardaban con carteles y cánticos en contra de la independencia catalana.

"¡Viva España! ¡Visca (viva, en  catalán) Cataluña!", gritaban algunos empuñando banderas españolas y de la UE.

AGP