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Vidrios desechados incorrectamente, riesgo para recolectores
Resguarda la seguridad del personal de limpia
Pachuca.— Cuando se rompe en casa algún objeto de vidrio o material filoso, procedemos a tirarlo a la basura resguardando la seguridad de la familia, pero descuidando muchas veces la del personal de limpia municipal.
El secretario de Servicios Públicos Municipales de Pachuca, Gilberto López Islas, explicó que el vidrio roto representa uno de los mayores riesgos para el personal de recolección. El funcionario señaló que un solo fragmento puede provocar heridas graves, las cuales afectan su jornada laboral y su bienestar inmediato.
El Instituto Mexicano del Seguro Social informó que los cortes con materiales punzocortantes pueden generar infecciones y daños en tendones cuando no se atienden a tiempo.
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López Islas recordó que estos riesgos también alcanzan a los animales callejeros que buscan alimento en las bolsas de basura. Los fragmentos expuestos pueden lastimarles el hocico o las patas.
En este contexto, el funcionario llamó a la población a adoptar prácticas seguras al momento de desechar vidrios, para proteger a quienes trabajan en la limpieza urbana.
El manejo adecuado de residuos punzocortantes forma parte de las recomendaciones que la Secretaría del Trabajo y Previsión Social incluyó en su Norma Oficial Mexicana 052 sobre residuos peligrosos, que establece lineamientos básicos para evitar lesiones durante su manipulación.
¿Cómo desechar vidrio roto de manera segura?
Las autoridades de Pachuca difundieron un protocolo sencillo para disminuir incidentes durante la recolección. El objetivo consiste en asegurar que los fragmentos queden contenidos antes de llegar al camión.
López Islas detalló cinco pasos básicos:
- Primero pidió usar un trapo grueso para reunir los fragmentos en una misma zona.
- Después recomendó recoger los trozos con guantes gruesos o pinzas que eviten el contacto directo con el vidrio.
- El tercer paso consiste en colocar todos los fragmentos en una botella de plástico resistente o en una caja de cartón.
- El cuarto paso pide cerrar el recipiente con cinta adhesiva para impedir que el contenido se derrame durante el traslado.
- Finalmente, solicitó colocar una etiqueta visible con la leyenda “vidrio roto”, con el fin de alertar al personal de recolección.
El funcionario destacó que un gesto simple puede reducir accidentes. La recomendación coincide con los lineamientos de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos, que sugiere contener los materiales punzocortantes en envases rígidos para disminuir lesiones durante la recolección.
Un llamado a la participación ciudadana
El secretario afirmó que estas acciones fortalecen la seguridad del personal que recorre las rutas de limpieza cada día.
También recordó que la colaboración ciudadana influye directamente en la prevención de incidentes durante la recolección.
López Islas reiteró que envolver el vidrio en cartón o colocarlo en una botella resistente ayuda a proteger a los trabajadores y a los animales callejeros. Señaló que estas prácticas permiten que la recolección avance sin interrupciones y con menores riesgos para el personal operativo.
JAHA
Ciudad de México.– Lo que comenzó como una noche de angustia, en medio de la celebración, terminó como un verdadero milagro de Año Nuevo. En la colonia Colinas de Tonalá, Jalisco, una joven madre de 24 años corrió hasta el módulo de policía con su bebé de apenas 25 días de nacida en brazos, rogando por ayuda: la pequeña no respiraba.
Entre el llanto y la desesperación, pidió auxilio a los uniformados. Sin perder tiempo, los agentes iniciaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) para intentar devolverle la vida.
“Arribó con su bebé en brazos, mencionándonos que no tenía signos vitales, ya que no respiraba. Se le retira a la bebé de sus brazos, realizando RCP en el lugar”, relató el oficial Antonio Sevilla, policía municipal de Tonalá.
La carrera contra el tiempo
Al ver la gravedad del caso, los oficiales decidieron trasladar a la bebé de inmediato a un hospital cercano. Durante el trayecto, continuaron con las maniobras de reanimación dentro de la patrulla, aferrándose a la esperanza de que la pequeña respondiera.
“Durante el traslado en la unidad seguimos haciéndole RCP en su pechito a la bebé, con respuesta favorable, ya que comenzó con movimientos en su manita y abrio los ojos”, narró Sevilla.
Minutos después, al llegar al hospital, la bebé fue recibida por personal médico que logró estabilizarla. Permaneció media hora bajo observación y con oxígeno hasta confirmar que se encontraba fuera de peligro.
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El milagro de Año Nuevo
De acuerdo con los médicos, la pequeña habría sufrido un espasmo respiratorio, lo que ocasionó la pérdida momentánea de la respiración. Gracias a la pronta reacción de los policías y a la atención médica, su recuperación fue posible.
La bebé fue reportada como estable, y su madre agradeció entre lágrimas el apoyo de los agentes, quienes se convirtieron en héroes anónimos en una jornada de Año Nuevo.
En medio de los festejos por el inicio de 2026, esta historia recordó a todos que la esperanza también puede llegar de personas dispuestas a ayudar.
npq
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Nacen trillizos en Tamaulipas de forma natural
Sin tratamientos de fertilidad y con excelente salud
Ciudad de México.- En Reynosa, Tamaulipas, reciben una noticia esperanzadora este inicio de año. En las últimas horas del 2025 una joven madre de 27 años dio a luz a trillizos en el Hospital Materno Infantil, lo que se tradujo en alegría para la familia y la comunidad del hospital.
Lo que hace extraordinario este nacimiento múltiple no es solo la fecha, sino las condiciones de salud y la naturaleza del embarazo. A diferencia de muchos casos similares en la medicina moderna, este alumbramiento fue completamente natural, sin que la madre se sometiera a ningún tipo de tratamiento de fertilidad.
Un seguimiento médico ejemplar
El éxito de este nacimiento es el resultado de una vigilancia médica estrecha que comenzó desde las primeras etapas de la gestación. La ginecóloga Lesly Rosas, a cargo del seguimiento del embarazo, destacó la disciplina de la paciente y el manejo institucional para llevar el embarazo a las 36 semanas, un tiempo considerablemente sano para un parto múltiple.
“Esta paciente nos llegó a nosotros en un embarazo del segundo trimestre con 18 semanas aproximadamente, esta paciente no tenía complicaciones, sólo tenía un embarazo previo con una cesárea previa, se le hicieron toda la detecciones y se llevó el control aquí”.
Debido a la complejidad de dar a luz tres vidas, el hospital coordinó esfuerzos incluso externos:
“Se llevó su embarazo adecuado, inclusive con equipo materno fetal por fuera porque no contamos con él aquí; de hecho, estaba programada para el día de hoy”, puntualizó la ginecóloga el 31 de diciembre, sobre la exitosa cesárea programada que dio la bienvenida a los nuevos integrantes de la familia Cabrera Fuentes.

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El primer caso de trillizos en la familia
La noticia causó sorpresa incluso dentro del núcleo familiar. Aunque existen antecedentes de embarazos múltiples, este caso superó todas las expectativas. La abuela de los trillizos relató a medios locales que, si bien la genética jugó a su favor, la llegada de tres bebés a la vez es una novedad absoluta en su árbol genealógico.
“Si hay antecedentes ya de mi abuelita y ya en la familia ya hay antecedentes de gemelos, pero son gemelos, no trillizos, mi hija es la primera de la familia que tiene trillizos”, comentó emocionada mientras esperaba verlos en uno de los pasillos del hospital.
Salud y esperanza: Bebés de “buen peso”
El reporte médico es sumamente positivo. Los tres recién nacidos —dos varones y una niña— presentaron un estado de salud excelente. En los embarazos múltiples, es común que los bebés nazcan con bajo peso, pero en este caso, la naturaleza y el cuidado prenatal marcaron la diferencia.
“Son dos nenes y una nena, los tres empezaron arriba de 2 kilos, 2 kilos 222 gr., es el más pesado que es la niña. Primero nació un niño, luego la niña, luego el niño”, detallaron los familiares.
Los médicos confirmaron que la gestación fue tricorial y triamniótica: “tenían tres placentas y tenían tres bolsas, cada quien en su bolsa, muy seguramente es hereditario, no tuvo ningún tratamiento, ella ya llegó así con embarazo múltiple de tres”.
Un nuevo capítulo para la familia
La madre, quien ya tiene un pequeño de cuatro años, se recupera satisfactoriamente bajo cuidados especiales tras el esfuerzo físico de un embarazo de 36 semanas. Mientras tanto, en su hogar ya se preparan las cunas y los espacios para recibir a los tres pequeños que han convertido este Año Nuevo en una fecha inolvidable.
Este nacimiento en Reynosa no es solo una estadística médica, sino un recordatorio de esperanza y de la fuerza de la vida que se abre paso sola.
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Dignidad Humana
La última lección de Juan Pedro Franco: una historia de lucha contra la enfermedad
El hombre más obeso del mundo
Ciudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.
Una vida marcada por la lucha y la esperanza
Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.

A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.
“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:
“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.
Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.
El poder del acompañamiento
Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones respiratorias amenazaban su salud.
El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que “Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.
Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.
Más que una curiosidad médica, una lección de vida
Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.
Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.
Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.
npqCiudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.
Una vida marcada por la lucha y la esperanza
Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.
A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.
“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:
“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.
Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.
El poder del acompañamiento
Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones por el covid amenazaban su salud.
El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que:
“Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.
Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.
Más que una curiosidad médica, una lección de vida
Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.
Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.
Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.
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Pediatra toca su violín para alegrar a niños hospitalizados
Morelos.- En plenas fiestas decembrinas, cuando el hogar reúne a millones de familias, un médico pediatra, cambia el silencio hospitalario por música que acompaña la esperanza.
Los niños hospitalizados del Hospital General Regional No. 1 del IMSS, en Cuernavaca, Morelos; viven escenas distintas durante la temporada de fiestas de navidad y de finde año.
El doctor Christoph Claus Peter Clausen Strate, pediatra, recorre las salas con un violín.

No busca aplausos. Busca calma para niñas y niños hospitalizados.
Mientras afuera avanzan las celebraciones, adentro suenan melodías breves.
Los pacientes escuchan desde la cama. Las familias acompañan con sonrisas contenidas. La música irrumpe como un gesto humano en un entorno clínico.
El pediatra deja el consultorio por momentos y entra a hospitalización. Viste su bata blanca y sostiene el violín con naturalidad, interpreta piezas breves, pensadas para escuchar en reposo.
Además, el personal observa con respeto, los pacientes mantienen la atención. La escena se repite en distintos turnos durante diciembre.
El médico combina su vocación clínica con un acto cultural sencillo.
La iniciativa ocurre dentro del IMSS y en horarios compatibles con la atención médica. No interfiere con tratamientos ni protocolos hospitalarios.
¿Quién es el médico detrás del violín?

Christoph Claus Peter Clausen Strate ejerce la pediatría en Cuernavaca, Morelos.Su labor médica mantiene reconocimiento entre pacientes y colegas. En Navidad, suma un gesto que prioriza el bienestar emocional. El médico entiende el hospital como espacio de cuidado integral.
Reconoce que la infancia hospitalizada vive ansiedad y temor, además responde con presencia, tiempo y música.
El violín funciona como puente.
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Acerca al médico con sus pacientes desde un lenguaje distinto. Humaniza la relación clínica sin palabras. La hospitalización infantil implica rutinas estrictas y separación familiar. Durante las fiestas, esa distancia se siente con mayor intensidad.

La música ofrece un respiro emocional breve.
La Organización Mundial de la Salud promueve enfoques integrales de atención. El IMSS impulsa prácticas que fortalecen el trato digno. En ese contexto, el gesto del pediatra adquiere sentido social.
No sustituye tratamientos. Complementa la experiencia hospitalaria.
Las notas no se sostienen solo en cifras. También cuentan acciones que mejoran la vida cotidiana. En Cuernavaca, un hospital escucha violín en diciembre. Las niñas y los niños reciben atención médica y un momento de paz.
La escena recuerda que la medicina también comunica cercanía. Invita a valorar prácticas que colocan a las personas en el centro. La historia sigue cada vez que suenan los acordes entre camas.
ARH
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