La historia de Edomex podrá repetirse hacia la elección presidencial de 2018 unos resultados sumamente cerrados que dejen insatisfechos a algún candidato

Los procesos electorales del futuro veremos que culminarán con cifras muy cerradas, lo cual tiene una lectura: cuando no hay un líder extremadamente carismático que establezca una gran diferencia o un gran significado, la ley de probabilidades se encargará de equilibrar las cifras y nos terminará dando una elección cerrada, con los grandes conflictos que ésto supone.

Una elección tan cerrada como la del Estado de México, con una diferencia de votos tan pequeña, solo satisface al ganador, pero deja interrogantes entre quienes perdieron y enconos y rencores entre sus seguidores.

¿Qué nos deja como experiencia esta elección del Estado de México?.

Primeramente nos alerta de la posibilidad de que la elección presidencial del 2018 concluya en tribunales si fuese una elección muy cerrada. Además, si eso sucediese, podría haber graves conflictos sociales.

Este ya no es el país del 2006, que con mucha civilidad remontó los riesgos posibles de una elección que se definió con menos de un punto porcentual de diferencia a favor de Felipe Calderón y en contra de Andrés Manuel López Obrador. Hoy existen variables que antes no había.

Antes no había delincuencia organizada participando en elecciones municipales, pretendiendo influir a su conveniencia y con capacidad de generar conflictos sociales graves. Su capacidad de acción sabemos que está en provincia, pero sumando regiones pueden desencadenar conflictos de impacto nacional.

La revolución mexicana, sin la conectividad de hoy día, se originó en el norte de nuestro país y lo incendió. Además, hoy hay encono latente en la sociedad en contra de los gobernantes, porque se han enriquecido con cinismo. El tema de la corrupción tiene un fuerte efecto psicológico en el ánimo público, que ha debilitado la paciencia y la capacidad de razonar.

Hoy la gente está sensible a dejarse llevar a partir de la manipulación de estados emocionales por parte de quien le garantice un cambio “de verdad”, radical.

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Las campañas de “contraste”, que pueden llegar a convertirse en “campañas negras” sembrando rumores, mentiras y exacerbando negativamente el ánimo de la gente, en una elección cerrada pueden convertirse en una bomba de “pronóstico reservado”.

Añadamos a ésto que después de haber perdido dos elecciones presidenciales, una de ellas por diferencia de “un pelito” y la segunda por muy pocos puntos, es muy probable que para esta elección del 2018 Andrés Manuel ya se haya preparado para defender lo que él debe estar considerando “un triunfo inminente”. Si los números no le favoreciesen en una elección cerrada, seguramente será capaz de llegar a cualquier extremo para defenderse de lo que él llama “la mafia del poder”.

Por último, la estabilidad económica que hubo hasta el 2012 ya se acabó. Como referencia podemos ver que el 31 de diciembre del 2012 la cotización del dólar americano estaba exactamente en trece pesos. En tan solo cuatro años y medio podemos decir que se ha desvalorizado en casi un cincuenta por ciento.

La elección presidencial será dentro de un año, en el cual pueden suceder muchas cosas en el ámbito financiero.

Cuando la economía familiar se ve afectada, impacta en el ámbito electoral y se generan condiciones que afectan la estabilidad social y política.

Lo anterior nos lleva a concluir que el reto más importante de la elección presidencial será lograr un resultado ampliamente diferenciado, para que el ganador tenga un margen suficiente para no ser cuestionado por su opositor más cercano. Márgenes menores al 4% podrán generar conflictos postelectorales.

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Por ello la forma de garantizar una elección con un resultado claro para el ganador es instituir la “segunda vuelta”, que permita que ante una votación cerrada entre el ganador y el segundo lugar, se convoque a un nuevo proceso electoral donde sólo participen los dos candidatos con mayor número de votos.

De esta forma, quienes votaron por los otros candidatos, al tener que votar nuevamente, tendrán que optar por uno de los dos y estos sufragios seguramente eliminarán la posibilidad de un empate nuevo.

En el contexto actual, la segunda vuelta es una opción de urgencia para desactivar posibles conflictos postelectorales, de impacto desconocido.

¿Y usted cómo lo ve?

*Ricardo Homs, especialista en Marketing Político @Homsricardo www.ricardohoms.com

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