Connect with us

Columna Invitada

Cuando las palabras tropiezan: relación entre la salud mental y el tartamudeo en la infancia

Publicada

on

Por:   Roberta de la Garza

Psicóloga Clínica y de la Salud – Especialista en niños y adolescentes

El tartamudeo no es solo una dificultad para hablar: es una experiencia emocional profunda. Detrás de cada pausa o repetición puede haber ansiedad, miedo a ser juzgado y un anhelo de ser escuchado.


Cuando hablar se vuelve un desafío

Imagina que cada palabra que intentas decir se atasca, se repite o se enreda. Que antes de hablar, ya estás preocupado por si los demás notarán cómo tartamudeas.
Para muchos niños, hablar se convierte en una fuente de ansiedad, no por lo que quieren decir, sino por cómo lo dirán.

El tartamudeo, también conocido como disfluencia del habla, afecta aproximadamente al 5 % de los niños en edad escolar, y aunque en la mayoría de los casos mejora con el tiempo, su impacto emocional puede durar mucho más que los síntomas físicos.

Mucho más que palabras que se repiten

El tartamudeo no es una señal de nerviosismo ni mucho menos de una falta de inteligencia, como muchas veces se piensa.
Se trata de una alteración en la fluidez del habla que puede tener múltiples causas, entre ellas neurobiológicas, genéticas y emocionales.

Estudios recientes del National Institute on Deafness and Other Communication Disorders (NIDCD) muestran que existen diferencias en la actividad cerebral entre quienes tartamudean y quienes no, especialmente en las áreas del lenguaje y la coordinación motora del habla.

Sin embargo, más allá de las causas, el entorno emocional del niño juega un papel crucial.
Cuando el habla se convierte en motivo de burla, presión o impaciencia, la experiencia del tartamudeo se transforma en un sufrimiento emocional.

La relación entre tartamudeo y salud mental

Los niños que tartamudean suelen ser más propensos a experimentar ansiedad, vergüenza o retraimiento social, especialmente si enfrentan críticas o se sienten constantemente observados. No es raro que desarrollen miedo a hablar en clase, a leer en voz alta o a responder preguntas espontáneamente.

La autopercepción, como ha demostrado la psicología del desarrollo, se forma a través de cómo nos ven los demás. Si un niño percibe que su forma de hablar es “incorrecta”, puede internalizar la creencia de que él mismo es incorrecto.

Por lo tanto, el tartamudeo, más allá de ser una dificultad en el habla, se transforma en una experiencia emocional profunda que impacta la autoestima, la identidad y la confianza personal.

El círculo entre ansiedad y tartamudeo

El tartamudeo y la ansiedad suelen retroalimentarse. La ansiedad anticipatoria surge del miedo del niño a tartamudear y a ser juzgado, lo que aumenta la tensión muscular y agrava el problema. Al final, cada tropiezo refuerza la sensación de fracaso o vergüenza, creando un círculo vicioso difícil de romper.

Este patrón, conocido como “círculo de la evitación”, lleva a que algunos niños hablen menos, eviten interacciones sociales o se vuelvan más dependientes de sus padres para comunicarse.
Con el tiempo, el tartamudeo puede dejar de ser solo un trastorno del habla y convertirse en un factor de riesgo emocional si no se aborda adecuadamente.

El papel de la escuela y la familia

La forma en que los adultos responden al tartamudeo puede marcar la diferencia entre una infancia segura o una llena de miedo a hablar.
Frases como “tranquilo, respira”, “habla bien” o “piensa antes de hablar”, aunque sean con una buena intención, pueden aumentar la presión y la autoconciencia.

En cambio, lo que el niño requiere es:

  • Escucha paciente: Permitirle expresarse sin interrupciones ni completar sus frases.
  • Ambiente tranquilo: Reducir la presión por hablar rápido o de manera “perfecta”.
  • Apoyo emocional: Resaltar su valía, independientemente de cómo se exprese, enfatizando que lo que dice es qué como lo dice.
  • Colaboración profesional: La intervención conjunta de terapeutas del lenguaje y psicólogos infantiles es fundamental para abordar tanto los desafíos comunicativos como el impacto emocional.

El abordaje integral: más que corregir, acompañar

Los tratamientos actuales para el tartamudeo combinan terapia del lenguaje con intervenciones psicológicas centradas en la regulación emocional, la autoestima y la exposición gradual.

Desde la psicología infantil, se busca ayudar al niño a:

  • Reconocer y expresar emociones asociadas a su habla.
  • Reducir la autocrítica y la evitación social.
  • Desarrollar estrategias de afrontamiento y relajación.
  • Construir una narrativa positiva de sí mismo, donde el tartamudeo no define quién es, sino sólo cómo comunica.

La terapia puede incluir juegos, respiración consciente, ejercicios de ritmo, y sobre todo, espacios de validación.

El objetivo no es eliminar el tartamudeo, sino disminuir su carga emocional y fortalecer la confianza del niño.

Hablar de tartamudez es hablar de inclusión

En la sociedad actual, donde la fluidez y la rapidez se valoran como virtudes, los niños que tartamudean nos recuerdan la importancia de escuchar con paciencia.
La salud mental infantil también implica enseñarles que su voz tiene valor incluso si no es perfecta.

Destacar la tartamudez desde la empatía es una acción preventiva que contribuye a disminuir el bullying, el aislamiento y el malestar emocional. Cuando un niño se siente libre de hablar sin temor a ser juzgado, no solo perfecciona su comunicación, sino que también fortalece su seguridad y su sentido de pertenencia.

Cierre

Las palabras que se enredan no son errores, son momentos de humanidad que nos invitan a hacer una pausa. Cada silencio entre sílabas puede ser una oportunidad para respirar y aprender a escuchar de una manera diferente. Porque apoyar la salud mental infantil también implica enseñar que la voz de un niño tiene el mismo valor, incluso si tartamudea.

Referencias

Sobre la autora

Roberta De La Garza es psicóloga clínica y de la salud, especialista en psicoterapia infantil, juvenil y terapias contextuales de tercera generación. Combina la psicología con el movimiento consciente y la divulgación emocional. Creadora del proyecto Habitar(se)®, un espacio para hablar de salud mental con calidez, profundidad y lenguaje humano.

Instagram: @habitarse.mx Página Web: https://robertadelagarza.com/

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

Dejanos un comentario:

Columna Invitada

Construyendo la Paz

Publicada

on

En esta época festiva, donde todos estamos pensando en los regalos que daremos y los que nos gustaría recibir, ¿cuál es el regalo que más nos gustaría, como sociedad civil? Si se hiciera una encuesta imparcial, seguramente el resultado sería que la población quisiera tener el regalo de la Paz. Una paz completa, confiable, duradera y que alcance a toda la población, a todos los niveles sociales.

Valdría la pena preguntarnos qué es lo que puede hacer la sociedad civil, de qué manera podría estar contribuyendo, probablemente de un modo decisivo, a que se reduzca el nivel de violencia que estamos sufriendo en este momento. Cosa que, por otro lado, también ya había sido advertida: que las soluciones que se proponen como las más efectivas son, precisamente, las de largo plazo. Las soluciones de corto plazo, siendo importantes, no dan soluciones completas. Sí, se requiere una reforma de fondo de la Sociedad, de nuestra cultura. Lo cual es algo verdaderamente lento y particularmente difícil.

La renovación debe ser de la Sociedad y también en la persona, porque al final de cuentas los cambios en la Sociedad son el resumen de los cambios en las personas. A nivel privado, valdría la pena cuestionarnos: ¿qué tanto tengo una actitud violenta en mi vida diaria? ¿Cuáles son los cambios que requiero en lo personal? ¿Soy realmente alguien que promueve la Paz? ¿Cómo es mi manera de ver la vida, es verdaderamente pacífica? ¿O soy de los que ataco a otros que no piensan lo mismo que yo?

También necesitamos un cambio en el trato. En la vida diaria, donde también puede haber conflictos y recriminaciones. Cuando tenemos alguna diferencia, ¿podemos decir que somos constructores de la Paz? Porque al final del día, cualquier conflicto humano es porque alguno quiere imponer a otro su voluntad y convencer o hacer creer que sus principios y sus valores son los que verdaderamente valen. 

Tenemos que encontrar medios para lograr una conversión, un cambio de valor; un cambio de corazón si queremos construir realmente la Paz. Ya sé que seguramente a más de uno le molesta este tipo de afirmación. La conversión del país no se va a lograr únicamente por medios violentos. Hay que respondernos en silencio para nosotros mismos: ¿qué tanto la violencia que estamos padeciendo solo es la exageración de nuestras costumbres familiares y sociales? Me temo que si hacemos esta pregunta y la tratamos de contestar honestamente, podremos encontrar muchas semillas de la violencia en nuestro trato diario, que no escala, que no llega a las alturas de lo que estamos viviendo. Pero, finalmente, es el mismo concepto: imponer mi voluntad a la voluntad del otro, sin respetar sus propias necesidades y sus propios derechos. 

Es algo que valdría la pena estar meditando en esta época de fin de año, donde se habla de paz y armonía con una frecuencia mayor; recordamos canciones donde habla de la noche de paz y temas parecidos.  Podría ser un asunto interesante de reflexión personal. Empezar a decir dónde puedo transformar mi actitud, mi manera de ver las cosas, precisamente en esta época donde le cantamos a la Paz, pero no necesariamente la estamos construyendo.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

Seguir leyendo

Columna Invitada

El tesoro de la paz

Publicada

on

TU DECIDES

Por Pablo Mier y Terán

Hay palabras que, cuando se pronuncian, parecen encender una luz suave en medio del ruido cotidiano. Eso ha sucedido esta semana con el mensaje Urbi et Orbi de León XIV, un texto que no pretende dividir, sino tender puentes. Más allá de credos y banderas, su invitación es sencilla y profunda: “la paz no es un sueño ingenuo; es una tarea compartida”.

León XIV nos recuerda que la paz empieza en lo pequeño: en la mesa familiar donde vuelve el diálogo, en la escuela donde nadie queda fuera, en la calle donde un saludo puede ser el primer gesto de reconciliación. Su mensaje no se instala en la nostalgia ni en el reproche; se abre al futuro con esperanza, como quien confía en que cada persona guarda dentro un tesoro capaz de iluminar a los demás.

Ese tesoro, dice el Papa, es la “dignidad humana”, innegociable e igual para todos. No depende de la edad, del barrio, del idioma, de la fe o de la falta de ella. Cada vida cuenta. Cada voz merece ser escuchada. Cada herida pide cuidado. En un mundo que a veces parece acostumbrarse a la prisa y al conflicto, estas palabras caen como lluvia mansa en tierra árida.

Y en el centro de este mensaje aparece una imagen cargada de simbolismo: “la figura del Niño Dios”. León XIV recuerda que «el Niño que hoy nace en Belén es el mismo Jesús que menciona: “les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo” (Jn 16,33)». Para los creyentes, este niño frágil representa la fuerza serena que vence al miedo sin violencia, la certeza de que incluso en medio de la dificultad puede brotar una paz interior que sostenga y acompañe. Y aun para quienes no comparten esta fe, la imagen del niño recién nacido sigue siendo un símbolo universal: la vida que empieza, la confianza, la posibilidad de un nuevo comienzo”.

El mensaje insiste también en algo esencial: la paz no es pasiva. No se trata solo de desearla, sino de construirla. Se levanta con gestos solidarios, con políticas que incluyan, con economías que no olviden a nadie, con comunidades que celebren la diversidad sin miedo. Con un verdadero respeto y amor por la vida. León XIV nos invita a mirar al otro no como rival, sino como compañero de camino. Nos recuerda que nadie pierde cuando gana la fraternidad.

Quizá lo más valioso de este mensaje es que no habla desde lo alto, sino a la altura de las personas. Reconoce las luchas de quienes trabajan, de quienes cuidan, de quienes buscan oportunidades, de quienes atraviesan duelos, migraciones o incertidumbres. A todos les dirige una palabra de aliento: “la paz es posible, y empieza en ti”.

Y así, su llamado no queda encerrado en los muros de ningún templo. Sale a las plazas, a los hogares, a las redes, a los medios. Se vuelve conversación abierta, invitación amplia. Porque la paz, cuando es verdadera, no excluye a nadie.

Quizá este sea el mayor tesoro que hoy descubrimos en León XIV: una voz que recuerda lo esencial, que no grita, que no impone, pero que señala un horizonte común. En tiempos de ruido, la serenidad también es noticia.

Construir la paz será siempre un desafío. Pero mientras existan palabras como estas —claras, humanas, esperanzadas— tendremos brújula. Lo demás dependerá de nosotros: de nuestras manos, nuestras decisiones, nuestras ganas de cuidar la vida. De nuestra decisión para viajar con la mirada, la imaginación, la fe y el amor al Belén de hace 2000 años para contemplar el momento en el que Dios se hace hombre e inevitablemente enseña el camino de la paz a cada corazón y al mundo entero. 

Pablo Mier y Terán @pablomieryteran

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

Seguir leyendo

Columna Invitada

Cuando la coyuntura se vuelve destino

Publicada

on

Para INCIDE existen momentos en los que los temas no se eligen: se imponen, porque la realidad habla con demasiada claridad para ignorarla. La revisión de las ediciones de este año confirma que no abordamos asuntos aislados, sino un mismo proceso observado desde distintos ángulos. Agua, ciudad, infraestructura, economía, juventud, marco legal y gobernanza dejaron de ser temas separados para convertirse en un solo sistema.

Hoy es evidente que las decisiones postergadas ya generan consecuencias y que discusiones antes técnicas se han transformado en asuntos de estabilidad social, viabilidad económica y futuro territorial.

De la urgencia al límite

Al inicio el agua apareció como preocupación estructural; después como problema operativo; más tarde como derecho; y finalmente como factor de gobernabilidad. No como crisis episódica, sino como resultado acumulado de crecimiento desordenado, rezagos históricos, planeación desconectada de la realidad y decisiones postergadas durante décadas.

Por eso dejó de ser un tema exclusivo de organismos operadores o ingenierías especializadas. Se convirtió en una variable que condiciona inversión, cohesión social y continuidad del desarrollo. 

La ciudad como protagonista del problema

Algo similar ocurrió con la infraestructura y el territorio. La obra dejó de entenderse como sinónimo de progreso automático. La conversación se desplazó hacia la calidad, el sentido y la resiliencia de lo que se construye.

Movilidad, normatividad urbana, ordenamiento territorial y servicios básicos comenzaron a leerse como un mismo sistema. Las ciudades ya no son solo escenario: son actores que pueden amplificar o mitigar los riesgos que enfrentan. 

El contexto internacional tocó la puerta

El viraje más evidente fue económico. La región dejó de analizarse en clave local para entenderse como parte activa de Norteamérica. Nearshoring, cadenas de valor, energía, minería y comercio dejaron de ser promesas abstractas para convertirse en presiones reales.

La lectura fue clara: las oportunidades mal gestionadas también generan riesgos. Atraer inversión sin infraestructura adecuada, sin agua, sin energía confiable, sin talento y sin reglas claras no es estrategia; es improvisación costosa. 

El futuro dejó de ser discurso

Otro cambio relevante fue la manera de hablar de juventud y relevo. Se abandonó el lenguaje aspiracional para asumir una realidad incómoda: los modelos actuales se están agotando y alguien tendrá que tomar decisiones en escenarios más complejos que los de hoy.

La profesionalización, la capacitación continua y la certificación dejaron de ser complementos para convertirse en condiciones mínimas de competitividad. Sin capital humano preparado, no hay continuidad institucional ni desarrollo sostenible posible.

Cuando la omisión también es riesgo

En paralelo, el análisis normativo y de gobernanza se volvió constante. No como debate ideológico, sino como diagnóstico práctico. La ley suele ir detrás de los hechos, y cuando eso ocurre, los costos los pagan las ciudades, los sectores productivos y la sociedad.

La regulación, la mejora administrativa, la certidumbre jurídica y la corresponsabilidad social aparecieron como infraestructura invisible, pero determinante. Sin reglas claras, el desarrollo se fragmenta; sin gobernanza, la sostenibilidad se debilita.

Entre la gestión y la contienda

México entra al 2026 en un entorno de crecimiento moderado, alta exposición externa y una complejidad política cada vez mayor. A este escenario se suma un factor determinante: el calendario electoral del 2027 comienza a imponerse sobre la conversación pública y, con ello, sobre la toma de decisiones que deberían concentrarse en lo esencial.

En este contexto, la economía deja de ser ya el único indicador relevante. Conforme se acerca el relevo político, la atención institucional se desviará hacia la contienda, mientras problemas estructurales quedarán en segundo plano. 

Para Sonora, las fortalezas existen, pero no son automáticas ni permanentes. Además de competir por inversión y talento, el mayor riesgo es la distracción de un relevo político no puede ni debe significar borrón y cuenta nueva. La continuidad técnica, la institucionalidad y la responsabilidad pública serán el verdadero factor de competitividad en un entorno cada vez más exigente.

Lo que viene no será un tiempo de certezas, sino de decisiones y caprichos forzados por la presión del contexto que marcarán el rumbo del estado mucho después de la coyuntura electoral. Esperemos que los políticos estén a la altura, que el sector productivo actúe con visión y que la sociedad no renuncie a exigir un verdadero bienestar conjunto.

Cerramos este año con la convicción de que aún estamos a tiempo.

Deseamos una Feliz Navidad y que el próximo año sea, de verdad, un buen año para todos.

Mtro. Guillermo Moreno Ríos
Ingeniero civil, académico, editor y especialista en Gestión Integral de Riesgos y Seguros. Creador de Memovember, Cubo de la Resiliencia y Promotor del Bambú.
[email protected]

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

Seguir leyendo

Columna Invitada

Inteligencia artificial y temores

Publicada

on

Probablemente, las innovaciones tecnológicas más sonadas en los años 2024 y 2025 tienen que ver con la inteligencia artificial. Algo que no es realmente nuevo, aunque este nombre sí lo es; el término es novedoso y atractivo desde el punto de vista mercadológico. 

Estas innovaciones están generando miedos, que se están usando para hacer crecer este negocio. Buscan convencer al público en general de que, si no entra rápidamente a la inteligencia artificial, perderá sus negocios o su empleo.  Por otro lado, también usan los miedos aquellos que se oponen a estas innovaciones, diciendo que usar la inteligencia artificial es dejar abierta toda la información de la empresa para ser mal usada. Además, organizaciones sociales enfatizan el problema ético que pueden causar estas nuevas tecnologías. Siendo temas importantes, el problema es que esos temores nos impiden ver las ventajas de estas innovaciones. Nos ocupamos de evitar los daños, cuando habría que pensar en los beneficios que podrían traer para todos. 

Hay campañas impresionantes orientadas a la población, sobre todo a la clase media educada. Tratan de convencernos de que quienes tienen más de 40 años ya están fuera de la jugada. “No tienen las capacidades que poseen los jóvenes para entrar a estas tecnologías”, nos dicen. Y se están creando grandes cantidades de cursos donde específicamente se afirma: Estamos buscando personas de más de 40 años y que no tengan conocimientos de cómputo”. Y ofrecen, por ejemplo, una maestría en inteligencia artificial dedicándole 30 días, 15 minutos por día, con lo cual le van a dar el equivalente a ese grado. Es de esperarse que se necesite más que eso.

Recientemente se congregaron, en el Vaticano, 50 expertos en una reunión sobre el asunto. Entre sus presentaciones, predominaron las llamadas a cuidar la ética, pidiendo reconocer que hay riesgos, así como pidiendo reglamentación y la intervención de diferentes autoridades para limitar estos males. Riesgos interesantes, pero que ocurren en todo tipo de comunicación. Con la diferencia del enorme alcance y velocidad de estos nuevos instrumentos. Por otro lado, muchas empresas están prohibiendo a sus empleados utilizar la inteligencia artificial, y han vetado todo lo que se estaba manejando con estos instrumentos. Alegando que no hay una certeza de que esa información no pueda ser mal utilizada.

Los mencionados expertos hablaron debeneficios de la inteligencia artificial. Señalaron aspectos muy positivos. Se habla de la mejora en la salud, educación accesible, sostenibilidad ambiental, eficiencia en los procesos y, aunque parezca raro, promoción de la paz. En términos muy genéricos, sin entrar a detalle como lo hicieron en el campo de los peligros de la inteligencia artificial. Habrá que estudiar a fondo los posibles beneficios de esta.

Hay que profundizar en esto y discernir sus consecuencias. Este es el nuevo mundo que se nos está presentando. No es la solución abandonar esta innovación. No es sensato usar los miedos para obstaculizar o hacer más rápida la adopción de estas tecnologías. Hay que balancear, en nuestros análisis, los riesgos, y los beneficios. Y, sobre todo, estar preparados para aprovecharlos. No son los miedos el mejor consejero para aceptar las innovaciones de tipo tecnológico o en cualquier otro campo. Un tema para debatir, participar y opinar. Se necesitan más opiniones. Las de otros, como usted y yo, reflexionando con sentido común, sobre nuestro papel en este tema.

La opinión emitida en este artículo es responsabilidad del autor y no necesariamente refleja la postura de Siete24.mx

Seguir leyendo

Te Recomendamos

Secret Link