Papa Francisco publica nuevas normas para los miembros de la Iglesia católica para atender casos de abuso sexual cometidos por ministros.

Felipe Monroy

Felipe Monroy

Ciudad del Vaticano.- Por su propia iniciativa y autoridad el papa Francisco publicó este 9 de mayo la carta apostólica “Ustedes son la luz del mundo” en la que impone nuevas normas y reglas a los católicos del mundo para atender el flagelo de los abusos sexuales cometidos por clérigos y, en ocasiones, silenciados por sus superiores.

En la carta, el pontífice reconoce que “se ha hecho mucho” a favor de una cultura de prevención y atención a los crímenes sexuales contra menores de edad o personas vulnerables cometidos por ministros de culto; pero reconoce que la Iglesia católica debe “seguir aprendiendo de las amargas lecciones del pasado, para mirar hacia el futuro con esperanza”.

Las nuevas normas dadas por el papa Francisco entrarán en vigor el 1 de junio de este año y estarán sujetas a una evaluación durante los tres próximos años. Las normas hacen hincapié en la responsabilidad de los obispos, los superiores y los titulares metropolitanos en la integración correcta de las investigaciones, la custodia de la documentación, el cuidado espiritual y psicológico de las presuntas víctimas y presuntos victimarios; sin embargo, hace un llamado a todos los que de una u otra manera participan en la Iglesia católica: “Concierne a todos aquellos que, en diversos modos, realizan ministerios en la Iglesia, profesan los consejos evangélicos o están llamados a servir al pueblo cristiano”.

“Es bueno que se adopten a nivel universal procedimientos dirigidos a prevenir y combatir estos crímenes que traicionan la confianza de los fieles”.

Las disposiciones generales de este motu proprio no sólo implica a los ministros que cometan los crímenes o delitos sexuales sino también a quienes asuman conductas “que consisten en acciones u omisiones dirigidas a interferir o eludir investigaciones civiles o canónicas, administrativas o penales contra un clérigo o religioso respecto a delitos”. Es decir, la ‘Cero Tolerancia’ de la Iglesia frente a los abusos también alcanza a quienes por acción u omisión encubran los casos o entorpezcan la búsqueda de la verdad, la justicia o la caridad.

Según la carta apostólica, todas las instituciones católicas tienen un año para establecer “uno o más sistemas estables y fácilmente accesibles al público para presentar los informes”.

Entre las novedades que instruye el Papa está la obligación para los obispos, sacerdotes diocesanos, religiosos, religiosas, miembros de las instituciones de vida consagrada o sociedades apostólicas de informar a sus superiores u ordinarios cuando se tenga noticias o motivos fundados para creer que se ha cometido algún delito de esta naturaleza: “tiene la obligación de informar sin demora al ordinario”, dice el documento.

El Papa finalmente solicita que las autoridades eclesiásticas no tomen ninguna represalia o discriminación contra clérigos, religiosas o fieles quienes lleven denuncias de posibles crímenes; además, indica que tampoco se les debe imponer obligación de silencio sobre su denuncia.

En este inédito llamado, el pontífice argentino recuerda a los obispos y superiores de congregaciones religiosas a comprometerse con las víctimas y sus familias: “Ofrecerles acogida, escucha, seguimiento, atención espiritual, asistencia médica, terapéutica y psicológica, según sea requerida”.

El motu proprio recomienda que se creen fondos económicos destinados a sufragar el coste de las investigaciones, que se establezca “una lista de personas cualificadas que puedan ayudar al responsable de la investigación” y que, tanto los dicasterios romanos como el encargado de las investigaciones, no demoren más de 30 días en atender los casos o actualizar su estatus según lo requieran.

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