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Científicas de la UNAM degradan plástico en 15 días
Ciudad de México.— En México se generan cerca de 722 mil toneladas anuales de plástico. En promedio, cada mexicano ingiere 163 litros de refresco y de agua embotellada al año en envases del poliéster llamado PET (siglas en inglés de tereftalato de polietileno), y aunque el país reutiliza el 50.4 por ciento, los esfuerzos son insuficientes.
Por ello, a partir de un tipo de enzimas recombinantes (producidas artificialmente) llamadas cutinasas y un método original, investigadoras de la Facultad de Química (FQ) de la UNAM lograron degradar plásticos en 15 días, cuando la desintegración de ese material tarda normalmente de 500 a mil años.
#Ciencia Unos 8.300 millones de toneladas de plástico circulan por el mundo:https://t.co/hrlb5h7qqS
— Ciencia UNAM (@Ciencia_UNAM) 24 de julio de 2017
En conferencia de prensa, las académicas Amelia Farrés González Sarabia y Carolina Peña Montes, del Departamento de Alimentos y Biotecnología de la entidad universitaria, explicaron su proyecto Cutinasas recombinantes de Aspergillus nidulans para degradación de poliésteres, que desde mayo de 2016 está en trámite de patente.
Juan Manuel Romero Ortega, coordinador de Innovación y Desarrollo de la UNAM, explicó que la idea es escalar el proyecto del laboratorio a la industria, para saber si funciona a gran escala y transferir el método para futuras aplicaciones en el país.
El trabajo tiene un impacto ambiental importante, pues la producción de plástico en el mundo alcanzó 311 millones de toneladas en 2014. El 90 por ciento de este material se deriva del petróleo, y se espera que la producción de plásticos en el planeta se duplique en los próximos 20 años.
Al respecto, Farrés González señaló que “el plástico ha sido benéfico en muchos sectores, como el de alimentos, que se empacan de manera segura, pero debemos darles un tratamiento para que no sean un problema ambiental”.
Para afrontarlo, Farrés y Peña recurrieron a la biotecnología y crearon un método propio basado en un tratamiento biocatalítico para degradar plásticos.
Las científicas aislaron los genes del hongo Aspergillus nidulans (frecuente en suelos y frutas) y lo introdujeron en la levadura Pichia pastoris, un organismo hospedero muy utilizado como sistema de expresión para la producción de proteínas recombinantes. Así, comprobaron la degradación. “La enzima rompe los enlaces (ésteres) del PET como si fuera una tijera”, explicó Farrés.
Investigadora en la Facultad de Química desarrolló enzima capaz de degradar el PET en quince días: https://t.co/qpQUHZ3EqW pic.twitter.com/qKlnND8UU9
— InnovacionUNAM (@InnovacionUNAM) 25 de julio de 2017
Peña agregó que las enzimas usadas hacen reacciones químicas a temperatura ambiente, en condiciones más suaves que otros métodos de tratamiento de plásticos, como el térmico y el químico. El tratamiento enzimático que ellas aplican no es contaminante, es más económico y se inscribe en la química verde.
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Hicieron crecer en un fermentador los genes aislados del hongo en la levadura; con lo obtenido lograron la preparación enzimática.
Dispusieron el PET cortándolo en láminas y moliéndolo hasta hacerlo polvo. El líquido obtenido tras el contacto entre la mezcla enzimática y el PET es útil para sintetizar ése y otros polímeros. El proceso se realiza a temperatura ambiente en el laboratorio.
Durante la investigación se encontró que las enzimas (cuya eficacia ha aumentado) son capaces de desintegrar cuatro tipos de poliésteres, entre ellos el PET, con porcentajes de degradación mayores al 90 por ciento.
Actualmente, están en planeación los experimentos a gran escala para una planta que permita degradar poliésteres, principalmente tereftalato de polietileno, y recuperar los subproductos.
Esta investigación ganó el tercer lugar de los Premios del Programa al Patentamiento y la Innovación (PROFOPI) de la Coordinación de Innovación y Desarrollo, en su quinta edición celebrada en mayo pasado.
ebv
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Blue Monday: Generación Z y Millenials buscan consuelo en la IA cuando se sienten tristes
¿Son los más tristes?
Ciudad de México.– Lo que antes se confiaba a un diario o a un amigo cercano, o a los padres, hoy se escribe en un chat. En el marco del Blue Monday, el tercer lunes de enero asociado históricamente con la tristeza y las deudas tras las fiestas, un nuevo fenómeno digital sale a la luz: el uso de la Inteligencia Artificial (IA) como “terapeuta” de emergencia.
El 21 por ciento de los mexicanos que utilizan herramientas de IA admite hablar con chatbots cuando se siente triste o decaído, revela un estudio reciente de la firma de ciberseguridad Kaspersky. Esta práctica, que se intensifica en fechas de vulnerabilidad emocional, revela un cambio drástico en la interacción humana y plantea serias dudas sobre la privacidad y la eficacia de estos métodos.
Blue Monday: el refugio digital de los jóvenes
La tendencia no afecta a todos por igual. Los datos globales muestran una brecha generacional evidente: el 35 por ciento de los integrantes de la Generación Z y los Millennial recurren a estas herramientas ante el malestar emocional, una cifra que contrasta con el 19 por ciento registrado en personas de 55 años o más.
La rapidez de respuesta, la disponibilidad 24/7 y, sobre todo, la ausencia de juicios, hacen que los jóvenes perciban a la IA como un entorno “seguro”. Sin embargo, esta aparente comodidad esconde riesgos. María Isabel Manjarrez, investigadora de seguridad de Kaspersky, advierte que la información privada compartida puede ser vulnerada y expuesta.
“Al ‘hablar’ con chatbots de IA sin cautela, los usuarios pueden enfrentar riesgos. No toda la información que ofrecen es precisa ni reemplaza el acompañamiento profesional”, señala Manjarrez.

La voz del experto: La tecnología no sustituye al especialista
Ante este panorama, la reflexión sobre la salud mental se vuelve urgente. El Dr. Óscar Rivas, director del Instituto Newman y especialista en salud mental, ha dicho en conferencias que de acuerdo con investigaciones del Instituto Newman, la Generación Z es el sector de la sociedad que padece más ansiedad y depresión.
En entrevistas anteriores para Siete24 y en conferencias ha expresado que ocultar las emociones puede ser un síntoma de carencias más profundas en el núcleo familiar.
“La presencia de los padres es insustituible… Muchos adultos no aprendieron a gestionar sus emociones y, sin quererlo, transmiten esa carencia a sus hijos”.
Para el especialista, parte del problema es el estigma que aún rodea a la terapia profesional. Rivas compara la resistencia a buscar ayuda psicológica con la negación.
“Negarse a pedir apoyo es como evitar al médico por miedo al diagnóstico. La negación no resuelve nada, solo agrava el dolor”.
Educación emocional: Un acto de amor
Los estudios subrayan que, aunque la IA puede ofrecer alivio inmediato, carece de la empatía y la capacidad diagnóstica de un humano. Especialistas como los del Instituto Newman coinciden en que educar emocionalmente a los menores y acompañarlos, resolverá lo que ningún algoritmo puede realizar.
En este Blue Monday, la recomendación es clara: mientras la tecnología avanza como una herramienta de consulta, la salud mental debe ser tratada por especialistas. La salud emocional ha dejado de ser una preocupación individual para convertirse en una causa compartida donde la mirada humana es vital.
npq
📲 Síguenos en WhatsApp
Ciudad de México.— La era digital permitió compartir y conservar momentos importantes de la vida cotidiana con solo un clic.
Vacaciones, graduaciones y celebraciones familiares circulan con facilidad en redes sociales y servicios de mensajería.
Para madres y padres, este hábito suele incluir los primeros pasos de sus hijos, festivales escolares o reacciones a regalos.
Estas publicaciones nacen del deseo de compartir experiencias significativas con familiares y amistades.
Sin embargo, este intercambio cotidiano se mueve en una línea delicada entre la intención afectiva y los riesgos digitales.
El acto de publicar no termina cuando se sube una foto o un video a internet.
En muchos casos, niñas y niños desarrollan una huella digital incluso antes de nacer con ultrasonidos, ecografías y anuncios de embarazo forman parte de ese primer registro en línea.
Un informe del Consejo de Derechos Humanos de la ONU señaló en 2021 que el 80% de los infantes en países occidentales desarrollados ya tenía huella digital antes de los dos años.
Este contexto volvió necesario hablar de crianza digital y del fenómeno conocido como sharenting.
Sharenting: compartir la crianza en plataformas digitales
El término sharenting combina las palabras sharing y parenting. Describe la práctica mediante la cual madres y padres comparten información frecuente y detallada sobre sus hijos en redes sociales.
El Diccionario Collins define el sharenting como el uso regular de plataformas digitales para comunicar aspectos de la vida infantil.
Aunque su origen es impreciso, su expansión coincidió con la normalización de las redes sociales.
Las familias comenzaron a documentar nacimientos, juegos cotidianos y actividades escolares, lo que fortaleció vínculos con personas que no conviven de forma presencial.
Las motivaciones detrás del sharenting son diversas. Algunas familias buscan compartir etapas importantes con seres queridos.
Otras desean construir una imagen pública de la crianza o generar apoyo en situaciones de enfermedad o discapacidad.
En ciertos casos, el sharenting se integra a la creación de contenido con fines económicos.
Pese a su popularidad, la práctica genera opiniones divididas.
Algunas personas disfrutan acompañar el crecimiento infantil a través de redes sociales.
Otras expresan preocupación por la cantidad de información personal disponible sobre menores de edad.
También cuestionan el impacto futuro de ese contenido cuando las infancias crecen.
Este debate incluye el derecho a la identidad y el consentimiento para el uso de la imagen; la voz de los niños comenzó a ocupar un lugar central en la discusión.
Riesgos digitales y consentimiento en la infancia
A inicios de diciembre de 2025, la Fiscalía de Nuevo León abrió una investigación por un grupo de Facebook llamado “La Princesa de Papá”.
El grupo reunía a más de 20 mil miembros y compartía contenido inapropiado de menores que podría derivar en pornografía infantil, explotación sexual y trata de personas.
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También existen riesgos de ciberacoso, suplantación de identidad y uso de imágenes para deepfakes.
El grooming representa otra amenaza. En este delito, adultos reutilizan imágenes para hacerse pasar por menores y engañar a otras personas.
Una encuesta del Comisionado para la Infancia y la Juventud de Australia reveló que más de una cuarta parte de niñas y niños se sintieron avergonzados o ansiosos.
El estudio incluyó menores de entre 10 y 12 años.
Dos de cada cinco señalaron molestia cuando familiares publicaron contenido sin consultarles. El CCYP destacó que publicaciones aparentemente inofensivas pueden causar angustia emocional.
En este contexto, Unicef recomienda pedir permiso antes de compartir contenido. La organización subraya que este ejercicio enseña el valor del consentimiento y la privacidad.
En el caso de niños pequeños, Unicef advierte que no pueden otorgar consentimiento informado, pero los mayores deben reflexionar sobre cómo pueden hacerles sentir esas publicaciones en el futuro.
Medidas para un sharenting más consciente y seguro
Compartir contenido infantil no implica un riesgo automático si se toman precauciones.
El CCYP sugiere desactivar la geolocalización al tomar fotografías. También recomienda borrar metadatos antes de publicar.
Otra medida consiste en definir límites claros sobre qué tipo de contenido se comparte para ayudar a proteger la privacidad infantil.
Solicitar permiso a niños antes de publicar fortalece su autonomía y respetar su decisión resulta clave, incluso cuando no coincide con la del adulto.
También se recomienda limitar quién puede ver, comentar o compartir las publicaciones, pues la privacidad de la cuenta reduce riesgos de difusión no deseada.
Unicef aconseja evitar imágenes embarazosas o con poca ropa. Asimismo, promueve conversaciones abiertas con familiares y amistades sobre estas medidas.
Reflexionar antes de publicar permite evaluar el impacto a largo plazo, explicó.
JAHA
Tech
Correos que parecen inofensivos: el riesgo detrás de los códigos QR y cómo evitarlos
Ciudad de México.- Los fraudes digitales ya no llegan sólo en forma de enlaces sospechosos, ahora los códigos QR incluidos en correos electrónicos se han convertido en una de las puertas de entrada más utilizadas por los ciberdelincuentes, una práctica que va en aumento y que ya encendió las alertas de especialistas en seguridad informática.
De acuerdo con datos recientes de la empresa de ciberseguridad Kaspersky, la detección de correos electrónicos fraudulentos con códigos QR pasó de menos de 50 mil registros en agosto a casi 250 mil en noviembre de 2025.
El crecimiento acelerado refleja un cambio en las tácticas de ataque y una mayor sofisticación en las campañas de phishing.
“Los atacantes están aprovechando la confianza que los usuarios tienen en los códigos QR para ocultar enlaces maliciosos y evadir los filtros de seguridad tradicionales”, alertó Kaspersky a través de un boletín informativo.
La empresa señaló que esta técnica traslada el riesgo directamente al usuario.
¿Cómo operan los fraudes con códigos QR?
Los correos suelen simular comunicaciones legítimas de plataformas corporativas, proveedores de servicios o áreas de recursos humanos. El mensaje incluye un código QR que promete acceso a documentos, facturas o avisos urgentes.
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Al escanearlo desde un teléfono móvil, el usuario es redirigido a sitios falsos que imitan portales oficiales. Ahí se solicita información sensible como contraseñas, datos bancarios o identificaciones personales.
“Al escanear un QR desde un dispositivo personal, el ataque queda fuera del entorno protegido del correo corporativo”, destacó la empresa de ciberseguridad a través de su blog.
Esto facilita el robo de información y el acceso no autorizado a sistemas internos.
¿Quiénes son los más vulnerables?
El mayor riesgo recae en empleados y usuarios acostumbrados a usar códigos QR en su vida diaria. Restaurantes, eventos y trámites cotidianos han normalizado su uso, lo que reduce la percepción de peligro.
Una vez comprometido el teléfono celular, el malware puede propagarse a otros servicios vinculados y las consecuencias incluyen robo de credenciales, filtración de datos y fraude financiero.
“Esta técnica de bajo costo se está consolidando como una de las más persistentes y eficaces del cibercrimen actual”, aseguró Kaspersky.
Recomendaciones para evitar fraudes digitales
Ante este escenario, Kaspersky recomienda adoptar medidas preventivas claras. La primera es analizar el origen de los correos y desconfiar de mensajes que generen urgencia o presión.
También sugiere no escanear códigos QR incluidos en correos no verificados y confirmar la información por otros canales.
El refuerzo de credenciales mediante autenticación multifactor reduce el impacto de un posible robo de contraseñas.
La empresa aconseja mantener soluciones de seguridad actualizadas y capacitar de forma continua a empleados y usuarios.
Reportar incidentes sospechosos permite reaccionar con rapidez y limitar daños.
Kaspersky, una referencia en ciberseguridad
Fundada en 1997 en Moscú, Rusia, Kaspersky cuenta con casi tres décadas de experiencia en el desarrollo de soluciones de ciberseguridad. La empresa opera en más de 200 países y territorios, con un enfoque en la protección de usuarios, empresas e infraestructuras críticas.
Su giro principal es la prevención de amenazas digitales, el análisis de malware y la investigación de nuevas técnicas de ataque.
Desde sus laboratorios globales, Kaspersky monitorea tendencias y emite alertas tempranas para fortalecer la seguridad digital.
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GDH
Ciudad de México.— WhatsApp trabaja en el desarrollo de cuentas secundarias con funciones de control parental pensadas para acompañar a familias con menores que ya usan la aplicación.
La iniciativa surge en un contexto donde la mensajería instantánea forma parte de la vida diaria desde edades tempranas.
Aunque WhatsApp establece una edad mínima de 13 años en la Unión Europea, el uso por parte de menores es una realidad frecuente.
En otros países, la plataforma exige cumplir la edad legal local o contar con autorización de padres o tutores.
Ante este escenario, Meta busca ofrecer herramientas que permitan mayor supervisión sin intervenir directamente en la comunicación privada.
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El objetivo consiste en reducir riesgos digitales sin romper la confianza entre padres e hijos.
Las cuentas secundarias se vincularán a un perfil principal administrado por padres o tutores legales.
Desde esa cuenta principal, los adultos podrán gestionar ciertas configuraciones del perfil del menor.
WhatsApp planea permitir límites en mensajes y llamadas únicamente a contactos almacenados en el dispositivo.
¿Cómo van a funcionar estas cuentas de WhatsApp?
Esta función busca evitar interacciones con usuarios desconocidos o no autorizados.
Los padres también podrán acceder a configuraciones de privacidad del perfil secundario y recibirán actualizaciones generales sobre la actividad del menor en la plataforma.
Estas notificaciones no incluirán contenido de mensajes ni acceso a llamadas.
Meta ha reiterado que la lectura de conversaciones no forma parte del diseño, pues la supervisión se limita a controles de interacción y metadatos básicos.
Regulación europea, cifrado y antecedentes en otras plataformas de Meta
La información sobre estas funciones se conoció a través de WaBetaInfo. El medio especializado analizó la versión beta de WhatsApp para Android 2.26.1.30.
En ese entorno de pruebas, se detectó la creación de cuentas secundarias con funciones limitadas y se enlazarán mediante un vínculo dedicado con la cuenta principal.
El diseño permite gestionar permisos sin acceder de forma intrusiva a conversaciones personales.
El desarrollo coincide con las obligaciones impuestas por la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea.
La DSA, vigente desde 2024, exige reforzar la protección infantil en plataformas digitales.
Al mismo tiempo, la normativa europea obliga a respetar derechos fundamentales como la privacidad. Las empresas deben equilibrar seguridad, libertad de expresión y protección de datos.
La Comisión Europea advirtió que el incumplimiento puede derivar en sanciones económicas severas. Estas multas pueden alcanzar hasta el 6% de la facturación global anual.
Meta ya implementó modelos similares en Instagram mediante cuentas para adolescentes. Estas cuentas incluyen restricciones automáticas de contacto y reportes de actividad.
Según datos de la propia compañía, más del 90% de los adolescentes mantiene activas esas protecciones.
JAHA
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