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Una pareja de enamorados se reencuentra después de 40 años y se casan ¡de película!

Conocen a su hija dada en adopción

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Ciudad de México.- Kevin Carroll y Debbie Webber eran un par de enamorados en la secundaria con planes de fugarse en 1967. Una noticia inesperada, el embarazo de Deb, frustró sus planes y los separó por cuatro décadas. Esta es la conmovedora travesía de amor, pérdida y perdón que culminó en un reencuentro con su hija biológica y un feliz matrimonio.

La separación forzada por un embarazo adolescente 

El amor entre Kevin y Debbie surgió cuando ambos participaban en un grupo de teatro de sus respectivas escuelas en Estados Unidos. El flechazo fue instantáneo, relató Deb sobre su primer encuentro a los periodistas Asia Fouks y Rafael Abuchaibe.

La pareja se volvió inseparable, llegando a planear una fuga a Maryland, un estado donde podrían casarse legalmente a los 15 años sin el permiso de sus padres. Sin embargo, dos semanas antes, la vida les presentó un giro dramático: Deb estaba embarazada, relata la historia publicada por BBC Mundo en su sitio web.

Ella fue enviada a un hogar para madres solteras. Él, por su parte, tomó una decisión extrema para intentar mantener a su futura familia: se alistó en la Infantería de Marina a los 17 años.

“Mi ilusión era que cuando me dejaran salir del entrenamiento, podríamos casarnos”.

Pero mientras él se preparaba en el entrenamiento militar, recibió una carta que le rompió el alma: Deb le anunciaba que daría al bebé en adopción. Kevin lo recuerda con dolor. Para él, fue una gran pérdida, aunque sabía que era la decisión más práctica para Deb.

Un amor que sobrevivió a la Guerra 

Deb tuvo a una hermosa niña, a la que entregó a una familia con cuatro hijos. La madre adoptiva le recordó a Jacqueline Kennedy, un detalle que hizo el dolor más llevadero. Después de la adopción, la familia de Deb se mudó para intentar que ella comenzara una nueva vida.

Mientras tanto, Kevin fue enviado a Vietnam como parte de las Fuerzas Especiales. Durante una misión de rescate en 1969, sufrió graves heridas que lo obligaron a someterse a casi 40 cirugías a lo largo de los años. En su momento más crítico, luchando por sobrevivir, Kevin tuvo un pensamiento recurrente: no morir sin volver a ver a Debbie y a su bebé.

A pesar de que ambos siguieron caminos separados, se casaron con otras personas y tuvieron más hijos, el amor de Kevin por Deb se mantuvo intacto. 

El reencuentro milagroso: La búsqueda de Val 

Décadas después, y atormentada por la culpa de la adopción, Deb sintió la necesidad de sincerarse con sus otras hijas. Una de ellas tomó la iniciativa y, con los pocos datos que Deb recordaba (el apellido, el área y que eran cuatro hermanos), logró localizar a la hija dada en adopción: Val y sucedió el reencuentro.

La llamada fue sanadora. Val, ya adulta, le aseguró que no había rencores y que apreciaba lo que Deb había hecho. 

“Todos esos sentimientos de vergüenza y culpa simplemente se desvanecieron”.

Deb sintió una liberación emocional al reencontrarse con su hija dad en adopción.

Durante ese primer encuentro, Val preguntó por su padre. Gracias al obituario de su fallecida esposa, lo localizaron y Deb le escribió una carta con su número de teléfono.

Para Kevin, fue un milagro. De inmediato, la llamó. La sorpresa fue doble cuando Deb le dijo: 

“Tengo algo que compartirte. Encontré a nuestra hija. ¿Quieres conocerla?”.

Después de ese emotivo momento, Deb y Kevin se reencontraron en la casa de Val. Tras una larga conversación a solas, Kevin le confesó a Deb que nunca había dejado de amarla. Ella le pidió seis meses para asegurarse de que él seguía siendo el hombre maravilloso que recordaba.

Más de 40 años después de que su plan adolescente fuera frustrado, Kevin y Deb están casados. Ella resume así su reencuentro: “Seis meses y 14 años después, sigue siendo increíble”. 

Juntos, en sus setenta, viven el amor que la vida les negó en su juventud con la compañía de su hija.

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¿Cómo guardar el recalentado de forma segura?

Evita infecciones estomacales

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Ciudad de México.— Con la llegada de las fiestas de fin de año, el recalentado se vuelve parte habitual de la mesa familiar.

Platillos preparados con anticipación reaparecen durante varios días, acompañando convivios y reuniones propias de la temporada.

Aunque esta práctica es común, autoridades sanitarias advierten que un manejo inadecuado del recalentado puede provocar riesgos a la salud.

La Secretaría de Salud Pública de la Ciudad de México señaló que los alimentos mal conservados pueden contaminarse con bacterias peligrosas.

Dejar comida a temperatura ambiente por periodos prolongados favorece la proliferación de microorganismos que provocan infecciones gastrointestinales.

Por ello, especialistas insisten en seguir medidas básicas de almacenamiento, refrigeración y recalentamiento.

En redes sociales oficiales, la Secretaría de Salud capitalina explicó que no es necesario esperar a que la comida se enfríe para refrigerarla.

La dependencia aclaró que los refrigeradores actuales resisten el resguardo de alimentos calientes sin sufrir daños.

También recomendó dividir grandes cantidades de comida en recipientes pequeños para acelerar su enfriamiento dentro del refrigerador.

Esta práctica reduce el riesgo de contaminación bacteriana y mejora la conservación de los alimentos preparados.

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Riesgos del recalentado y por qué aumentan en diciembre

El Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica reporta más de 3.4 millones de casos anuales de infecciones intestinales en México.

Datos difundidos por Mass General Brigham indican que estas cifras suelen aumentar durante diciembre.

El repunte se relaciona con el manejo inadecuado de alimentos durante reuniones y celebraciones prolongadas.

Las bacterias más comunes asociadas a intoxicaciones alimentarias son Salmonella y Escherichia coli.

Información citada por Milenio señala que el riesgo crece cuando los alimentos permanecen varias horas a temperatura ambiente.

Abeer Bader, nutricionista de Mass General Brigham, explicó que las reuniones familiares incrementan la manipulación de los platillos.

La especialista advirtió que mezclar ingredientes crudos con cocidos eleva las probabilidades de contaminación cruzada.
Otro error frecuente es recalentar de forma insuficiente las sobras.

Para eliminar microorganismos patógenos, los alimentos recalentados deben alcanzar una temperatura interna de 74 grados Celsius.

Este parámetro aplica para guisos, carnes y platillos preparados con antelación.

El pavo, uno de los alimentos más consumidos en diciembre, requiere especial atención durante su almacenamiento y recalentamiento.

Autoridades sanitarias recomiendan evitar dejarlo fuera del refrigerador después de la cena.

Cuánto tiempo se puede guardar la comida y cómo prevenir infecciones

La seguridad alimentaria depende de reglas claras durante el almacenamiento del recalentado.

Ningún alimento cocinado debe permanecer fuera del refrigerador por más de dos horas.

Si los platillos permanecen toda la cena sobre la mesa, el riesgo de crecimiento bacteriano se vuelve crítico.

Mass General Brigham recomienda consumir las sobras refrigeradas en un máximo de tres a cuatro días.

Cuando se preparan grandes cantidades que no se consumirán pronto, especialistas sugieren congelar los alimentos.

Esta medida ayuda a frenar la proliferación de bacterias y prolonga su vida útil.

Además del recalentado, autoridades recomiendan extremar medidas de higiene durante las fiestas.

La limpieza de manos y superficies antes de cocinar resulta fundamental para prevenir enfermedades.

La descongelación adecuada también es clave.

Expertos recomiendan hacerlo en agua fría, cambiándola cada 30 minutos, o en microondas si se cocinará inmediatamente.

Evitar la contaminación cruzada reduce riesgos.

Se aconseja usar tablas distintas para carnes y verduras, y lavar utensilios tras manipular alimentos crudos.

Las temperaturas internas de cocción también son relevantes.

Carne de res, cerdo, ternera y pescado deben alcanzar 62.7 grados Celsius.

Las carnes molidas requieren 71 grados.

El pollo, pavo y las sobras deben llegar a 74 grados, según recomendaciones sanitarias.

JAHA

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Dignidad Humana

La última lección de Juan Pedro Franco: una historia de lucha contra la enfermedad

El hombre más obeso del mundo

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Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo

Ciudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.

Una vida marcada por la lucha y la esperanza

Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.

Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo

A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.

“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:
“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.
Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.

El poder del acompañamiento

Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones respiratorias amenazaban su salud.

El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que “Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.
Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.

Más que una curiosidad médica, una lección de vida

Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.

Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.

Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.
npqCiudad de México.— Juan Pedro Franco, conocido internacionalmente por haber sido el hombre más obeso del mundo, falleció a los 40 años tras complicaciones renales. Pero más allá de los titulares, su historia es la de un hombre que luchó con fe, disciplina y apoyo familiar por recuperar su vida y su salud.

Una vida marcada por la lucha y la esperanza

Originario de Aguascalientes, Juan Pedro llegó a pesar más de 595 kilogramos, lo que le valió un reconocimiento del Récord Guinness en 2017. Aquel título, sin embargo, no representó un motivo de orgullo, sino el punto de partida de una batalla por sobrevivir.

A lo largo de los años, y acompañado por un equipo multidisciplinario encabezado por el doctor José Antonio Castañeda, Juan Pedro se sometió a diversas cirugías bariátricas y tratamientos médicos que le permitieron perder más de 400 kilos. Su objetivo nunca fue solo bajar de peso, sino recuperar su movilidad, su dignidad y su propósito de vida.

“Este nacimiento es un logro sin precedentes…”, decía de sí mismo en entrevistas anteriores:

“No quiero que me vean como un récord, sino como alguien que pudo levantarse de nuevo”.

Su historia se convirtió en símbolo de superación para miles de personas que enfrentan obesidad o enfermedades crónicas.

El poder del acompañamiento

Durante su proceso, su familia fue su mayor sostén. Su madre y sus médicos estuvieron presentes incluso en los momentos más críticos, cuando las infecciones y las complicaciones por el covid amenazaban su salud.

El doctor Castañeda destacó, tras su fallecimiento, que:

“Juan Pedro nunca perdió la esperanza ni la fe. Su fuerza interior y su deseo de vivir fueron ejemplo para todos los que lo conocimos”.

Esa misma fe lo acompañó hasta el final. Juan Pedro hablaba con frecuencia del deseo de “seguir inspirando a otros para no rendirse”.

Más que una curiosidad médica, una lección de vida

Los especialistas que lo atendieron recuerdan que su proceso fue también una lección sobre salud mental y empatía social. La obesidad, explicaban, no es un asunto de voluntad, sino una enfermedad compleja que requiere tratamiento integral y comprensión.

Su historia mostró la importancia del acompañamiento familiar, médico y espiritual, y dejó un mensaje vigente: la dignidad humana no depende del cuerpo, sino del valor con el que se enfrenta la vida.

Hoy, su legado inspira campañas de concientización sobre obesidad, alimentación y salud emocional. “La historia de Juan Pedro Franco nos recuerda que nadie debería ser definido por su enfermedad, sino por su lucha”, concluyó su médico.

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Cena de Año Nuevo sin culpa: Nutrióloga da las claves para disfrutar el ‘apapacho’ familiar

La comida en México es sinónimo de amor

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Cena de Año Nuevo
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Ciudad de México.- La llegada del Año Nuevo en México no sólo representa el cierre de un ciclo, sino también uno de los momentos de mayor disfrute con la familia a través de la comida. Sin embargo, la preocupación por la báscula suele opacar el festejo. De acuerdo con la nutrióloga Rebeca Hernández Rico, es posible disfrutar de la cena sin que esto se traduzca en un aumento drástico de grasa corporal.

La alimentación como “apapacho” familiar

En la cultura mexicana, sentarse a la mesa es mucho más que nutrir el cuerpo; es nutrir el alma, expresó la nutrióloga en una entrevista televisiva. La especialista destaca que prohibir alimentos en estas fechas es un error común que genera ansiedad.

“Recordemos que en México parte de la convivencia, parte del compartir también tiene que ver con la alimentación. Entonces, más allá de restringir, hay que aprender a equilibrar ese tipo de alimentos”.

Para la nutrióloga, el 31 de diciembre y el 1 de enero deben ser días de disfrute total: 

“Es estar juntos todos en familia, un momento especial, y la alimentación es parte de eso”.

¿Cómo evitar subir de peso en la cena de Año Nuevo?

Uno de los grandes mitos es que se debe ayunar todo el día para “tener espacio” para la cena. La nutrióloga advierte que esto es contraproducente, ya que llegamos con un hambre voraz que anula la señal de saciedad.

Para evitar el “atascón”, la experta sugiere:

  • Desayuno y comida con proteína: Iniciar el día con huevo a la mexicana y comer pechuga con ensalada. Esto ayuda a “ahorrar carbohidratos” para la noche.
  • El truco del plato: Servirse la botana (papas, chocolates, semillas) en un plato en lugar de picar directamente de la mesa. “Algo pasa con tu cerebro que cuando tú observas el plato, tu cerebro está entendiendo que ya está satisfecho”, explica.
  • Porciones pequeñas: Es mejor servirse poco de tres platillos distintos y, si hay más hambre, repetir después de un tiempo. Esto da margen a que el estómago mande la señal de saciedad al cerebro. “En nuestra cultura aprendimos que debemos comernos todo lo que hay en el plato”.

El alcohol y la retención de líquidos: El tip del suero

El aumento de peso en diciembre no siempre es grasa; gran parte es inflamación. El alcohol deshidrata el organismo y, como mecanismo de defensa, el cuerpo retiene agua.

Para combatir la famosa “resaca” y la hinchazón, Rebeca Hernández Rico comparte un consejo de oro: tomar electrolitos o suero antes de empezar la fiesta.

Al mantener el cuerpo hidratado desde antes, evitamos que el organismo entre en modo de “protección” y retenga líquidos. Además, sugiere alternar cada copa de alcohol con un vaso de agua natural y preferir mezclarlo con agua mineral y no conrefrescos con azúcar.

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La estrategia de la “dieta de compensación”

Si bien la cena es libre, el secreto está en los días posteriores. La nutrióloga explica que el adipocito (la célula de grasa) tarda entre 8 y 9 días en formarse. Por ello, lo que comas el 31 de diciembre se verá reflejado hasta el 6 de enero.

El uso de enzimas digestivas

Para revertir el exceso antes de que se convierta en grasa, se recomienda una dieta de compensación basada en enzimas digestivas como la papaína y la bromelina.

  • Días libres: 31 de diciembre, 1 y 2 de enero.
  • Días de compensación: 3, 4 y 5 de enero (antes de la Rosca de Reyes).
  • Alimentos clave: Papaya y piña, combinadas con yogur o proteína para evitar picos de glucosa.

“Lo que vamos a hacer es una curva… esto nos va a ayudar tanto a sacar la retención de líquidos como a no producir ese adipocito”, precisa la especialista.

Finalmente, Hernández Rico hace un llamado a la consciencia: comer con atención, observar nuestro plato y disfrutar del encuentro familiar sin el peso de la culpa, recordando que la salud se construye con hábitos sostenibles y no con restricciones temporales extremas.

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Pediatra explica por qué no debes dar jarabe para la tos a los niños

“No existe el jarabe mágico”

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jarabe para la tos
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Ciudad de México.- En plena temporada invernal, cuando los resfriados y la tos son frecuentes en los niños, el pediatra mexicano Alberto Estrada Retes recordó a los padres que no existe un jarabe que “quite la tos” y que, en muchos casos, estos productos pueden empeorar el problema. Desde sus redes sociales, el especialista envió un mensaje claro, con humor y empatía, sobre cómo actuar ante la tos infantil.

Con su característico estilo directo, el pediatra inició su reflexión con una frase que resume la frustración que viven muchos médicos en invierno:

“¿Algún jarabe para la tos? Doc… ¡dele un jarabe que le quite la tos! Les ‘recontrajuro’, que si existiera ese jarabe para la tos, ya se los hubiera recetado”.

El especialista, conocido en Facebook por su enfoque de divulgación médica clara y cercana, enfatizó que los jarabes para la tos no solucionan el problema y que algunos incluso pueden resultar contraproducentes, especialmente en niños pequeños.

“Los jarabes para la tos, a pesar de que se venden desde que yo era niño, desde que mi abuela y mi bisabuela eran niñas… no solucionan el problema. Incluso, pueden empeorarlo, sobre todo si de verdad quitan la tos”, escribió.

La tos no es el enemigo: es una defensa del cuerpo

El Dr. Estrada recordó que la tos es un mecanismo natural de defensa del cuerpo para expulsar flemas o limpiar las vías respiratorias.

“La tos es la forma que tiene tu niño para arrojar las flemas. Los jarabes que promueven aflojar las flemas no han demostrado su eficacia. Y los que prometen quitar la tos están contraindicados casi siempre en pediatría”.

En su lugar, el especialista recomendó medidas simples y seguras:

  • Mantener una buena hidratación.
  • Nebulizar con mascarilla, cuando el pediatra lo indique.

Y sobre todo, insistió en la paciencia de los padres: “Paciencia con la tos y con los mocos. Es invierno”.

Cuándo acudir al pediatra

El Dr. Alberto Estrada también enlistó los casos en que es necesario buscar atención médica:

  • Si la tos causa vómito, impide dormir o comer.
  • Si duele al toser o se presenta en ataques nocturnos.
  • En menores de seis meses o cuando hay fiebre elevada.
  • Si la tos preocupa a los padres o genera ansiedad.

“Si hubiera un condenado jarabe que resolviera esa tos, todos los médicos recetaríamos el mismo. La prueba de que no sirven es que hay más de cien”, señaló con ironía.

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Un pediatra con humor y corazón

El Dr. Alberto Estrada Retes, radicado en Torreón, es uno de los pediatras más seguidos en redes sociales con más de 1.3 millones de seguidores. Autor del libro “Los niños sí vienen con instructivo”, ha logrado crear una comunidad de padres informados y empáticos, defendiendo la lactancia, la crianza con respeto y el acceso a información médica confiable.

Su personaje “la tía Gertrudis”, símbolo de los consejos caseros sin base científica, se ha vuelto parte de la cultura digital de las familias mexicanas.

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